Santísima gaydicidad... Perdón, Cura, no me digas comunista... Esa enfermedad ya la tuve cuándo era adolescente. Ya no cargo esa mochila llena de un pasado ensañado con el futuro.

Tampoco soy socialista... Nada más absurdo en un mundo de consumo.

Tampoco soy de la derecha, que de su impunidad hace nata.

Tampoco soy anárquico, que de tanto escupir se les secó la lengua y el cerebro.

Simplemente soy un tipo que está disconforme, pero que no tiene el talento, ni poder, ni recursos suficientes como para inventar algo nuevo.